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domingo, 17 de febrero de 2013

ENTRE COMA Y COMA

Rocas enmohecidas,
hojas opacas y otoñezcas,
mugriento y obscuro barro,
arboles agitando el andar de los vientos,
pisadas agigantadas y corpulentas,
pies descalzos andando al compás de la tierra,
una figura esbelta al final del camino,
cabellera de perfecta desnudes y textura,
ojos negros palpitantes,
cintura de alcances inimaginables,
labios de un cerezo rojizo,
y aquella sonrisa,
tan calmante y abrumadora.

Entre coma y coma, allí habita ella.

SI ME PERMITIERAS

Si me permitieras responderte,
lo que siento al leer tus palabras
me producen un profundo sentimiento.

Cada palabra haciéndose voz en mis oídos
y caricias en mi piel
pues si mis ojos han de perder la luz,
¿Alumbrarías tu mi vida?
O simplemente regalarías momentos maravillosos,
compartiendo tardes en bosques
con la brisa sobre nuestros rostros
formando rocíos en tu bella tez,
y poder ver la majestuosidad
del universo en tus ojos.

Aunque en esta vida no tengo tiempo para expresarte
todo lo que quiero decir,
en la otra vida estaría esperando una oportunidad
más de compartirte conmigo un infinito
de gozo y de felicidad.

Jhon Hernandez...

¡ SI ME DEJARAS !

Si me dejaras escribirte,
decirte en un verso las palabras que no pude.

Si me dejaras decirte,
contarte que mientras
me encontraba en las fauces
 de tus labios sentí como suavemente
desprendías tus manos
sobre mis caderas
por un súbito instante.

Si me dejaras expresarte,
el millón de sensaciones explosivas
que dentro de mi se producen.

Si me dejaras tenerte,
hacerte sentir por un momento infinitamente mio,
y de nadie más.

Si me dejaras sentirte,
con cada poro de mi cuerpo
y que el sudor que desprenden tus piernas
rocen lentamente las mías.

Si me dejaras describirte,
describir tus rasgos angelicales,
sentir como va y vuelve mi alma al verte.

Si me dejaras quererte,
captar con curiosidad
las montañas de tu cuerpo
al rayo del sol.

Si me dejaras verte,
ver tus ojos frente a los míos,
esa eterna verdosidad sin fin.




lunes, 11 de febrero de 2013

EL CALMANTE A MIS DESDICHAS

Mis descalzos pies vacilan en alba
que a menudo obstruye la felicidad
que posee tu sonrisa,
esas perlas indomables
envueltas en el empaño de tus labios absolutos.

Mas el amor fluye entre mis venas
como una catarata imparable
en medio del reflejo de tu angelical cara,
aquel rostro creado para el deleite de mis ojos.

Como si al verme perdiera yo el coraje,
como si me opacara la tristeza,
pues detrás de mi fantasmal apariencia,
desbordante habita mi valor de enfrentar
las cosas no antes dichas,
obsceno mi pensamiento clama
por el desencadenamiento de mis
profundos deseos.