Rocas enmohecidas,
hojas opacas y otoñezcas,
mugriento y obscuro barro,
arboles agitando el andar de los vientos,
pisadas agigantadas y corpulentas,
pies descalzos andando al compás de la tierra,
una figura esbelta al final del camino,
cabellera de perfecta desnudes y textura,
ojos negros palpitantes,
cintura de alcances inimaginables,
labios de un cerezo rojizo,
y aquella sonrisa,
tan calmante y abrumadora.
Entre coma y coma, allí habita ella.
hojas opacas y otoñezcas,
mugriento y obscuro barro,
arboles agitando el andar de los vientos,
pisadas agigantadas y corpulentas,
pies descalzos andando al compás de la tierra,
una figura esbelta al final del camino,
cabellera de perfecta desnudes y textura,
ojos negros palpitantes,
cintura de alcances inimaginables,
labios de un cerezo rojizo,
y aquella sonrisa,
tan calmante y abrumadora.
Entre coma y coma, allí habita ella.